El Estadio Azteca esconde un sinfín de historias y recuerdos. Este coloso ubicado en la Ciudad de México fue sede de momentos imborrables en la historia del fútbol.
Allí se consagró Pelé. Sobre su césped, italianos y alemanes protagonizaron el llamado “partido del siglo”, un 4-3 en el Mundial de 1970 que endulzó los ojos de todos los amantes de este deporte. Sus tribunas todavía abrigan la escapada de Maradona entre piernas inglesas, y allí aún se escucha el eco de “la mano de Dios”.
Sin embargo, hoy, a casi 60 años de su inauguración, también alberga una polémica gigante.
La Copa del Mundo del próximo año marcará un hecho inédito: el Azteca se convertirá en el único estadio en recibir tres veces el Mundial de la FIFA. Pero lo que para muchos resultó un motivo de orgullo y alegría, para otros fue el inicio de meses de incertidumbre y disputa.
“Nos enteramos de que los propietarios del estadio habían firmado un convenio y habían entregado todo el estadio”, relata Javier Coello Trejo, representante legal de la propietaria de un palco en el Estadio Banorte, como se lo conoce ahora por motivos de patrocinio. “Esto dejaba a los dueños de los palcos en el aire”, agrega sobre el inicio de las disputas, allá por 2024.
Los palcos y plateas en cuestión se pusieron a la venta al público tras la construcción del estadio en 1964, con el objetivo de recaudar el dinero que hacía falta para completar las obras. Se estima que en ese momento se pagaron US$ 9.000 por cada uno. Hoy, se ofrecen hasta por US$ 1 millón, según publicaciones de Mercado Libre.
“A nosotros como palcohabitantes no nos decían qué era lo que iba a pasar”, dijo a CNN Mary Claudia González Cano, propietaria de un palco, resaltando que la primera dificultad que afrontó fue la falta de claridad sobre un espacio que su padre compró, obteniendo, como varios otros, acceso ilimitado por 99 años: “Ser palcohabitante te permite entrar a todos los eventos dentro del Estadio Azteca, incluyendo eventos deportivos como el fútbol, la NFL, conciertos, lo que sea”.
Esta situación no es universal. En Argentina, por ejemplo, los palcos no se obtienen para cualquier evento, pero sí es el caso particular del Azteca.
Molestos por la situación, los dueños de palcos se organizaron y presentaron una denuncia ante la Fiscalía de la Ciudad de México, alegando que los administradores del estadio no los consultaron antes de firmar el convenio con la FIFA para el uso de todas las instalaciones del Azteca durante la próxima Copa del Mundo.
La presentación judicial tuvo, al menos al principio, un final feliz. Los administradores del estadio anunciaron un acuerdo con la FIFA, asegurando que se respetaría el derecho de uso de los dueños durante los cinco partidos que se espera albergue el Azteca en la gran cita de 2026.
“El estadio se comprometió a pagarle a la FIFA el equivalente a los lugares de palcos y plateas”, dice a CNN Roberto Ruano, dueño de uno de esos palcos y miembro de la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas, una entidad que nuclea a 134 propietarios.
“No hubo problemas en 1970. Para el Mundial de 1986 nos querían fuera. Nos reunimos con funcionarios de la FIFA y nos permitieron usar nuestro lugar sin pago extra, así que hay un precedente para ello”, manifestó Ruano a Associated Press en mayo.
El enojo no ha sido hegemónico entre los dueños de palcos. Según declaraciones que recogió Associated Press hace meses, Ruano reconoció que algunos propietarios fuera de su asociación “acordaron liberar sus asientos para el torneo a cambio de mejoras de sus palcos y otros beneficios”.
Sin embargo, la polémica se mantiene y, mientras tanto, los dueños de los palcos que demandaron a la gerencia del Banorte esperan poder ponerle un cierre pronto, cuando faltan unos 270 días para el inicio del Mundial. “Que nos dejen seguir disfrutando”, dice González Cano. “Son muchos años de grandes momentos. Es lo mínimo que merecemos”.
Con información de: CNN
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