Debido a la crisis que enfrentan los floricultores de Tixtla, toneladas de flores de cempasúchil, terciopelo, tapayola y margarita permanecen en los campos y en el mercado de Tixtla, porque los intermediarios han dejado de comprar.
Juan Carlos Morales Avilés, productor de flores mencionó que el año pasado el precio del manojo de flor estaba en 250 pesos, mientras que este año bajó a 150 y 120 pesos.
Explicó que se requiere hacer muchos gastos para la producción de las flores que son utilizadas en esta temporada para la elaboración de los tradicionales altares para los fieles difuntos, que llenan de color los panteones y los hogares de los guerrerenses.
Otros productores dijeron que la crisis de los sembradores de flores de esta temporada en Tixtla han experimentado una baja en sus ventas, que los ha llevado a esta difícil situación.
“Es que para los campesinos, la venta de flores para el Día de Muertos era como el aguinaldo para los maestros, ayudaba mucho no solo para recuperar los gastos de limpieza de las tierras, semilla, agroquímicos y lo que se paga a los peones para la labor, sino también para tener recursos y alimentar a la familia, en ocasiones hasta para comprarles ropa y zapatos”, señalaron.
Sin embargo, desde hace unos 15 años han ido bajando las ventas de flores de cempasúchil, por distintas situaciones como inseguridad, la pandemia de COVID-19, inundaciones y la entrada a México de especies chinas que se venden a menor precio, aunque su durabilidad es menor que la especie mexicana, y el aroma es menos intenso.
Refirieron que hasta hace 15 años llegan en estas fechas camiones tipo torton de otras entidades como Hidalgo a comprar las flores que los mexicanos utilizan en esta temporada, del mismo modo que llegaban compradores de flor de Chilapa, Chilpancingo, Arcelia, Teloloapan y otras ciudades de la entidad.
Sin embargo, las ventas empezaron a bajar de manera acelerada y ahora casi no llegan compradores de otros lugares, de tal manera que las ventas de cempasúchil apenas son para los habitantes de Tixtla y Chilpancingo.
De 15 años a la fecha, consideraron que las ventas bajaron en un 70 por ciento, lo que afecta de manera severa a los trabajadores agrícolas, y ya cada vez más predios de los ejidos, son invadidos por viviendas.
Con información de: El Financiero
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