El safari en Zooleón es un espacio de unas 10 hectáreas que simula las estepas y sabanas del sur de África. Debido a las malas condiciones de las mallas, fue ahí donde avestruces hembras atacaron a un macho; al intentar escapar, se impactó con el alambrado, que no resistió y cayó a la fosa de los leones, donde murió devorado.
MILENIO hizo un recorrido por toda la periferia del Parque Zoológico de León, donde se pudo confirmar que solo en la zona del safari la malla, en varios tramos, está cayéndose. En otros ha colapsado parcialmente, doblándose hacia el exterior, con los troncos que la sostienen casi podridos e incluso rotos. Son cerca de 500 metros los que se encuentran en esta situación.
Desde 2022, un estudio informó al Instituto Municipal de Planeación (Implan) que era un área que urgía atenderse. Se presume que fue justo por un hueco de esta malla por donde ingresó una jauría de 12 perros, quienes entraron al hábitat de los borregos muflones; tras atacar a la manada de 63 ejemplares, se reportó la muerte de 24. Esto ocurrió el pasado 2 de diciembre.
María Esther López Galván, de 48 años de edad, tiene 10 años viviendo en la calle Bangladesh, en la colonia Nuevo León. A diario cruza por donde está la zona del safari y comenta que se hizo “muy al aventón”, con hoyos —refiriéndose a huecos en la malla— por donde se puede salir un animal.
Ella recuerda que esa reja siempre ha estado así y que los huecos solamente son “parchados” con más alambre.
“Como que nomás le pusieron alambre ahí atravesado, eso es como si no hubiera nada, porque bien fácil lo pueden tumbar; no está bien puesto y para tener animales así yo pienso que debería estar bien reforzado”, dice preocupada mientras observa la malla vieja.
Los años y la falta de mantenimiento muestran con claridad que los huecos que hay ahí permiten que una persona fácilmente pueda meterse, algo que sí ha pasado, según relató Martha Hilda Ponce, de 31 años de edad, quien tiene su vivienda sobre la calle Agualeguas, en la colonia Nuevo León, la última calle de la colonia que colinda con la presa Echeveste.
El estudio de 2022, hecho por Consultores en Soluciones de TI, ya advertía de esta situación: “Ciertas partes no están cerradas por valla, otra parte de la valla tiene hoyos o parches en mal estado de más de 1 metro de diámetro, siendo así que los vecinos de la zona suelen entrar para cortar camino. Al ser zona ‘safari’, los animales pueden escapar o ser robados”, dice textualmente el estudio.
Hoy, a tres años después, la situación sigue igual o peor. La avestruz que formaba parte del safari murió devorada el pasado 28 de noviembre y las condiciones siguen igual.
Pero eso no es todo, pues vecinos del lugar aseguran que animales como venados, avestruces y otros ejemplares, como flamencos, se han visto fuera del área del safari.
“De un año para acá ya se ven más cosas medias raras, porque a veces andan los animalitos acá afuera”, dijo Martha Susana Olaez Galván, de 56 años de edad, quien tiene 30 años viviendo en la colonia Nuevo León.
Con información de: Milenio
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