Durante la temporada de premiaciones en la industria cinematográfica, Guillermo del Toro repasó su creativa imaginación y, en una conversación detallada con Esquire, reveló los secretos y decisiones que moldearon las escenas más icónicas de su filmografía.
El aclamado director mexicano compartió, entre anécdotas personales y análisis técnico, desde los orígenes de sus criaturas en “Frankenstein” hasta la carga emocional de “El laberinto del fauno”. Además, exploró desde su visión, temas como el amor, el éxito y el futuro del cine.
Del Toro insistió en la importancia de evitar el uso digital para la criatura principal. “Era fundamental que la criatura no fuera digital. Buscaba lograr el aspecto de la cera y la sensación de antigüedad”, afirmó.
El equipo construyó un barco a tamaño real como escenario en un estacionamiento transformado en pista de hielo. Debido a esto, explicó: “Cada vez que ven la nave moverse, es real: está equipada con motores y un giroscopio. Si la criatura lanza a alguien, es un doble enganchado con cables”.
La técnica de marionetas resultó clave para dotar de vida al monstruo. “El cuerpo que ven en pantalla es una marioneta tradicional: los ojos y partes del rostro se controlan con radio y cable. Quise rescatar la energía de lo artesanal y la sensación de algo vivo y antiguo”, reveló.
En el cierre de su encuentro con Esquire, Guillermo Del Toro profundizó en la razón última de su oficio y la llegada de nuevas tecnologías. “No creo que la inteligencia artificial pueda crear arte. Lo que importa es la voz humana contando la historia”, aseguró convencido.
Con información de: Infobae
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