El plan del presidente Donald Trump para tomar el control directo de las reservas petroleras de Venezuela genera temores de que el país se convierta en una moderna colonia de recursos, similar a las llamadas repúblicas bananeras de hace un siglo, lo que podría plantear riesgos a largo plazo para las petroleras que operen allí.
Trump dijo que se había alcanzado un acuerdo con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, mediante el cual Estados Unidos controlará más de 65 mil millones de barriles de petróleo “a través de una asociación con empresas privadas”.
Aunque se conocen pocos detalles adicionales, el plan sorprende por su magnitud y ambición. La nueva empresa tendrá una concesión de 100 años sobre 17 campos petroleros, lo que la convertirá en el segundo mayor tenedor corporativo de reservas probadas después de Saudi Aramco, según un funcionario estadounidense.
Aun así, recuperar el sector petrolero venezolano probablemente requerirá enormes inversiones del sector privado. Podrían concretarse nuevos acuerdos comerciales tan pronto como esta semana.
Chevron y otras compañías energéticas estadounidenses están negociando acuerdos para ampliar sus operaciones en Venezuela, aunque esas conversaciones son independientes de las inversiones directas de EU en los campos petroleros del país, dijeron a fines de la semana pasada personas familiarizadas con el asunto.
Alejandro Betancourt, un controvertido magnate petrolero venezolano que recientemente se convirtió en un intermediario clave entre Washington y Caracas, está negociando una asociación con el Departamento de Defensa de EU, según informó también Bloomberg.
Con información de: El Financiero
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