El comandante de la Fuerza Áerea Ecuatoriana, Mauricio Salazar Machuca, fue destituido del cargo, mediante un decreto presidencial del Daniel Noboa, 24 horas después que se conoció la comunicación dirigida por el militar solicitando “directrices para la ejecución de actividades de cooperación bilateral (con Estados Unidos) en la Base Aérea Taura”, la mayor instalación de Ecuador y que ahora se revela como destacamento de aviones estadunidenses.
La comunicación, de carácter reservada fue dirigida, el 8 de septiembre, al jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general de ejército Henry Santiago Delgado Salvador y ha circulado en redes sociales, tras lo cual, el jueves pasado, Noboa nombró comandante al brigadier general Mauro Bedoya Avilés, en reemplazo de Salazar.
El ex comandante alerta que la Fuerza Aérea de Estados Unidos (USAF) prevé ejecutar “vuelos de apoyo temporales”, requerimiento que contempla la adecuación física y el uso directo de la infraestructura de la Base Taura, ubicada en la provincia del Guayas. Además, pide fijar garantías normativas explícitas. Y, por lo mismo, cita textualmente el artículo 5 de la Constitución: “Ecuador es un territorio de paz. No se permitirá el establecimiento de bases militares extranjeras ni de instalaciones extranjeras con propósitos militares. Se prohíbe ceder bases militares nacionales a fuerzas armadas o de seguridad extranjeras”.
Con base en eso, señala la necesidad de establecer “mecanismos adecuados de coordinación, seguridad y apoyo institucional, debiendo garantizarse que su ejecución temporal no configure el establecimiento de una base militar extranjera, destacando que la FAE mantiene el control operacional y administrativo de la Base Taura, de acuerdo a sus propias competencias”.
De ahí que solicita “emitir las autorizaciones, directrices, instrumentos o mecanismos jurídicos, administrativos o de ser el caso convenios o acuerdos específicos que resulten aplicables al requerimiento temporal de la USAF, a fin de que este Comando General cuente con el marco habilitante necesario para instrumentar adecuadamente la cooperación bilateral”.
Todo esto ocurre tras tres semanas de varias denuncias de pescadores artesanales que han señalado a las aeronaves estadunidenses de atacar sus embarcaciones (al menos nueve hasta ahora), bombardearlas, hundirlas y retener a la tripulación, llevarlos a puertos ecuatorianos para ser juzgados como parte de las bandas criminales de narcotraficantes.
Con información de: La Jornada
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