Tras casi 20 años de problemas con el abastecimiento de agua, la crisis hídrica en el municipio se ha agravado de forma alarmante. Con una población de aproximadamente 49,800 habitantes, los pozos actuales ya no son suficientes para cubrir la demanda del vital líquido.
La situación se ha vuelto crítica debido a la disminución de los brotes de Ojo Caliente, así como la insuficiencia de las máquinas y bombas utilizadas, incluso dentro de proyectos gestionados con la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA). A pesar de los esfuerzos, el agua disponible no alcanza para abastecer al municipio, y en algunos pozos el líquido es salado, inutilizable incluso para riego de plantas.
Ante este panorama, la presidenta municipal, en coordinación con el Departamento de Agua Potable, ha iniciado trabajos intensivos de rehabilitación en el pozo ubicado en “El Derramadero”. Las labores incluyen desazolve, cepillado, pistoneo, y el mantenimiento de la bomba y del sistema eléctrico, con el objetivo de mejorar su capacidad de extracción.
Además, las autoridades están explorando la posibilidad de perforar nuevos pozos, aunque la disponibilidad de terrenos aptos representa un desafío significativo. Por ello, el municipio busca establecer convenios estratégicos para superar esta problemática.
Sheila Marín
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