Donald Trumptiene muchas dudas y no sabe cómo proceder. Su estilo es habitualmente agresivo, confiado. Aunque los datos o los hechos no acompañen sus teorías, tiene las ideas claras.

Y si bien acostumbra a rectificar, corregir o dar marcha atrás, lo le ha granjeado el apodo de TACO, las siglas en inglés de la frase «Trump siempre se achanta», su relato está siempre preparado.

Excepto en lo que afecta a Irán. Este jueves, apremiado por todos los actores, escuchando los lamentos y reproches de sus bases, consciente de que está siendo arrastrado desde Tel Aviv, ha dicho que tomará una decisión antes de julio.

«Con base en el hecho de que existe una probabilidad sustancial de que se lleven a cabo negociaciones con Irán en un futuro cercano, tomaré mi decisión en las próximas dos semanas», ha señalado en una declaración leída por su portavoz principal, Karoline Leavitt.

El presidente estadounidense está lleno de dudas y nervios, que se evidencia en sus críticas a los medios de comunicación o a líderes políticos como Emmanuel Macron por opinar sobre su estrategia. «¡El Wall Street Journal no tiene idea de lo que pienso sobre Irán!», añadió este jueves después de que horas antes el periódico neoyorkino publicara que el presidente, tras reunirse con sus responsables de Seguridad Nacional, habría aprobado los planes provisionales para ayudar a Israel a atacar las instalaciones nucleares iraníes, si bien no habría dado todavía la orden.

El presidente tiene demasiados frentes abiertas en esta cuestión y usa uno de sus instrumentos favoritos, el de las dos semanas. Desde el 20 de enero, le ha dado a Rusia el mismo plazo hasta en tres o cuatro ocasiones diferentes, sin que luego se trasladara en nada.

Durante años, Trump logró el poder del mundo MAGA con el mensaje de «América Primero» y criticando al establishment político de Washington como belicista.

Ahora ambas cosas se le vuelven en contra, con muchos de sus amigos y partidarios desmarcándose de una posible nueva intervención en Oriente Próximo. Trump se presenta como líder, pero también parece ir a remolque de Benjamin Netanyahu todo el tiempo.

Y teme que participar en los bombardeos incendie la región.Trump siempre despreció a los neocon, que llevaron a EEUU a la invasión de Irak hace más de 20 años y que todavía hoy consideran que hay que atacar a Irán antes de que sea demasiado tarde, pero al mismo tiempo empieza a repetir sus pasos, acercándose a una intervención sustentada sobre una inteligencia más que dudosa y con un riesgo creciente de enredarse en cambios de régimen, como piden influyentes Republicanos como el senador, Ted Cruz, y procesos de nation building, algo que fue desastroso en Irak.

Con información de: Mundo

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