Un hombre tomó como rehenes a personal de un centro comunitario en la avenida 606, en la colonia San Juan de Aragón, alcaldía Gustavo A. Madero. Según la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) se trató por un conflicto laboral.
El saldo de este hecho dejó a un mu3rto que presuntamente sería el agr3sor, de acuerdo con el diario Reforma; además de dos personas heridas, según información preliminar. En tanto, la SSC convocó a una conferencia de prensa en las instalaciones de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX) a las 13:00 horas para informar.
Los primeros reportes señalan que un hombre al interior de un área comunitaria, que pertenecería a la Fundación Leonardo Murialdo, reclamó su despido de un gimnasio que él acondicionó hace tres años.
Después de más de dos horas de negociaciones y la intervención de la policía, representantes de los medios de comunicación informaron que se escucharon detonacion3s de arm4 de fuego, minutos después se observó como sacaron en camilla a una persona aun de identidad desconocida.
Supuestamente, el agr3sor reclamó por su despido de un gimnasio que él habría acondicionado, en un momento de la discusión, sacó un arm4 de sus pertenencias y am3nazó al personal que estaba a interior.
“Los uniformados mantienen el diálogo con el probable implicado para la resolución del conflicto; y no se reportan personas lesionadas, ni disparos”, precisó la dependencia.
Las primeras versiones sugieren que los rehenes son el párroco y secretario de la Fundación Leonardo Murialdo, con quienes el supuesto agresor tendría rencillas por su despido.
Presuntamente, el hombre armado solicitó 600 mil pesos para liberar a las dos personas, son los elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana quienes intervienen en la negociación, reportó Ramón Ramírez a Azucena Urestia.
Ricardo Janecarlo Lozano, alcalde de la Gustavo A Madero, llegó hasta el lugar de los hechos. Aseguró que no había ninguna persona especializada y que esperaba a que en cuestión de minutos se liberara a los rehenes y detener al presunto agresor.
Con información de: El Financiero
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