Hoy los bolivianos acuden a las urnas en unas elecciones generales que, de confirmarse las previsiones de las encuestas, pondrán fin a 20 años de gobierno del Movimiento Al Socialismo (MAS) que fundó Evo Morales.
Este país de 11.3 millones de habitantes, con fuerte presencia indígena, elegirá presidente, vicepresidente y miembros de la Asamblea Plurinacional en medio de una profunda crisis económica, hastiado por la falta de dólares, combustible y alimentos, con una inflación de 25 por ciento –la mayor desde 2008– luego de casi dos décadas de bonanza económica apoyada en la explotación de hidrocarburos y pese a tener la mayor reserva mundial de litio, aunque con muy baja producción.
Dos candidatos –entre los ocho aspirantes– encabezan las encuestas de intención de voto y se prevé que compitan en una segunda vuelta el 19 de octubre: el millonario Samuel Doria Medina, de 66 años, y el ex presidente Jorge Quiroga (2001-2002) de 65 años, quien sucedió en el cargo al ex dictador y posteriormente mandatario democrático Hugo Bánzer Suárez, tras su muerte, a quien acompañó como vicepresidente (1997-2001).
Ambos prometen el fin del modelo económico de corte estatal del MAS y resolver la crisis económica mediante un plan de choque muy similar, basado en un recorte drástico del gasto público y el desmonte progresivo de los millonarios subsidios.
Salir del “estatismo y tener una economía capitalista” son parte del plan de Doria Medina, mientras Quiroga habla de un Estado “promotor de la iniciativa privada”.
Una “gran mayoría quiere el cambio porque está cansada de esta política del socialismo”, afirma Freddy Millán, ingeniero de 53 años que vive en la ciudad de Santa Cruz.
Con información de: La Jornada
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