En una noche que quedará marcada en la historia del boxeo, Terence Crawford derrotó por decisión unánime a Saúl “Canelo” Álvarez en el Allegiant Stadium, arrebatándole los cuatro cinturones del peso supermediano (AMB, CMB, OMB, FIB y The Ring) y convirtiéndose en campeón indiscutido de la categoría.
Pero más allá del resultado deportivo, lo que capturó la atención del mundo fue el gesto de respeto y tradición que Crawford tuvo al devolverle los cinturones físicos a su rival mexicano.
Tras la victoria, Crawford posó con los cinturones en la conferencia de prensa. Pero en un momento inesperado, se acercó a Canelo y le devolvió las fajas que minutos antes le había arrebatado en el ring. Este gesto generó confusión entre los aficionados, algunos incluso preguntándose si Canelo seguía siendo campeón.
La explicación es sencilla pero profunda: los cinturones que se disputan en el ring pertenecen físicamente al campeón reinante. Cuando un nuevo monarca es coronado, los organismos internacionales le entregan cinturones nuevos que lo acreditan oficialmente. Por eso, aunque Canelo conserve los cinturones físicos, ya no ostenta ningún título mundial.
Además de ser una práctica común en el boxeo, el gesto de Crawford tuvo un fuerte componente simbólico. Fue una muestra de respeto entre dos leyendas del deporte. Ambos demostraron que sus diferencias estaban limitadas al cuadrilátero, y que fuera de él, el respeto mutuo prevalece.
Con esta victoria, Terence Crawford se convierte en el primer boxeador en la historia en ser campeón indiscutido en tres categorías distintas: superligero (2017), welter (2023) y ahora supermediano (2025). Su récord invicto de 42-0 con 31 nocauts lo consolida como uno de los más grandes pugilistas de todos los tiempos.
Con información de: Fox Sports
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