Me levanto, listo para saludar formalmente a este antiguo capo del cibercrim3n.

Pero, como un personaje de dibujos animados pícaro, asoma la cabeza por detrás de una columna con una enorme sonrisa y me guiña un ojo.

Tank, cuyo nombre real es Vyacheslav Penchukov, ascendió a la cima del mundo del hampa cibernética no tanto por su destreza técnica, sino por su carisma.

«Soy un tipo simpático, hago amigos fácilmente», dice el ucraniano de 39 años con una amplia sonrisa.

Se dice que tener contactos influyentes es una de las razones por las que Penchukov logró evadir a la policía durante tanto tiempo.

Pasó casi 10 años en la lista de los más buscados del FBI y fue líder de dos bandas distintas en dos periodos diferentes de la historia del cibercrim3n.

Es raro hablar con un ciberdelincu3nte de tan alto nivel que ha dejado tantas víctimas a su paso; Penchukov nos concedió una entrevista de seis horas a lo largo de dos días como parte de la serie de podcasts Cyber ​​Hack: Evil Corp.

Esta entrevista exclusiva —la primera que concede Penchukov— revela el funcionamiento interno de estas prolíficas bandas cibernéticas, la mentalidad de algunos de sus miembros y detalles inéditos sobre los hackers que siguen en libertad, incluido el presunto líder del grupo ruso Evil Corp, que está sujeto a sanciones por parte de las autoridades de varios países.

Las autoridades necesitaron más de 15 años para finalmente lograr arrestar a Penchukov en una dramática operación en Suiza en 2022.

«Había francotirad0res en el tejado y la policía me tiró al suelo, me esposó y me puso una bolsa en la cabeza en plena calle, delante de mis hijos. Estaban asustados», recuerda con resentimiento.

Todavía guarda rencor por la forma en que fue arrestado, argumentando que fue excesivo.

Sus miles de víctim4s en todo el mundo discreparían rotundamente: Penchukov y las bandas que lideró o de las que formó parte les robaron decenas de millones de dólares.

A finales de la década de 2000, él y la tristemente célebre banda Jabber Zeus utilizaron tecnología revolucionaria de ciberdelincu3ncia para robar directamente de las cuentas bancarias de pequeñas empresas, ayuntamientos e incluso organizaciones benéficas.

Las víctimas vieron cómo sus ahorros desaparecían y sus balances se desmoronaban. Tan solo en Reino Unido, hubo más de 600 víctimas, que perdieron más de 4 millones de libras (unos US$5,2 millones) en apenas tres meses.

Entre 2018 y 2022, Penchukov apuntó más alto, uniéndose al floreciente ecosistema del ransomware con bandas que atacaban a corporaciones internacionales e incluso a un hospital.

En el Centro Correccional de Englewood, donde Penchukov está recluido, no nos permitieron ingresar con ningún equipo de grabación, así que un productor y yo tomamos notas durante la entrevista bajo la vigilancia de un guardia cercano.

Penchukov afirma que fueron los problemas comerciales y los constantes sobornos a funcionarios ucranianos lo que lo llevaron a volver a encender su computadora portátil y retomar su vida de ciberdelincuente.

«Simplemente decidí que era la forma más rápida de ganar dinero para pagarles», afirma.

Su trayectoria refleja la evolución del cibercrimen moderno: desde el robo rápido y sencillo de cuentas bancarias hasta el ransomware, el tipo de ciberataque más pernicioso y dañino de la actualidad, utilizado este año en ataques de gran repercusión, como el de la emblemática cadena británica Marks & Spencer.

Explica que el ransomware era más laborioso, pero la ganancia era buena. «La ciberseguridad había mejorado mucho, pero aun así lográbamos ganar unos US$200.000 al mes. Beneficios mucho mayores», comenta.

En una anécdota reveladora, recuerda los rumores que surgieron sobre un grupo que recibió US$20 millones de un hospital paralizado por un ataque de ransomware.

Penchukov cuenta que la noticia entusiasmó a los cientos de hackers de los foros delictivos, quienes luego atacaron instituciones médicas estadounidenses para repetir la hazaña.

Estas comunidades de hackers tienen una «mentalidad de rebaño», dice: «A la gente no le importa el aspecto médico; lo único que ven es que se pagan US$20 millones».

Con información de: BBC NEWS

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