Por primera vez en 16 años, Tokio, capital de Japón, declaró una alerta de epidemia por influenza luego de un aumento significativo de casos y es que tan sólo la semana pasada se reportaron más de 57 mil infecciones en todo el país, y 23 regiones superaron el umbral de alerta.
Así lo dio a conoce el JapanDaily, que precisó que este fenómeno ya despertó la preocupación tanto de epidemiólogos como autoridades sanitarias.
De acuerdo con el Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar Social de Japón, hasta el 10 de octubre se tenían 6 mil 13 casos de gripe y más de 100 escuelas habían cerrado, mientras que 287 personas habían sido hospitalizadas en septiembre.
Pero la epidemia fue declarada el 3 de octubre, después que el número de infecciones superó los umbrales establecidos para considerar la transmisión generalizada.
Las autoridades subrayan que este incremento no se distribuye de forma homogénea, ya que se concentra con mayor fuerza en el noreste japonés y en la densamente poblada región de Kanto. En estas zonas, las cifras por centro de vigilancia fueron las siguientes:
Miyagi: 47.11 casos
Saitama: 45.78
Kanagawa: 36.57
Fukushima: 34.6
Iwate: 30.24
Las cinco prefecturas superaron ampliamente el umbral oficial de alerta, fijado en 30 casos, lo que obliga a activar esquemas reforzados de monitoreo y a recomendar medidas adicionales de protección a la población. Expertos en salud pública advierten que la situación podría agravarse en las próximas semanas.
En total, 3 mil 584 guarderías, jardines de infancia y escuelas de nivel básico y medio tuvieron que decretar cierres parciales o totales para evitar una propagación mayor entre estudiantes y docentes.
Ante este panorama, el gobierno japonés insistió en la necesidad de fortalecer las medidas de prevención más elementales, especialmente el lavado frecuente de manos, que debe incluir humedecerlas con agua, aplicar jabón, generar suficiente espuma, limpiar palmas y dorsos, frotar entre los dedos, uñas, pulgares y muñecas, y finalmente enjuagar con abundante agua.
Históricamente, la influenza tiende a intensificarse al final del año. Además, se prevé la llegada de una masa de aire frío que generará temperaturas similares a las de diciembre, lo que podría aumentar la vulnerabilidad de la población ante infecciones respiratorias.
El clima más frío suele facilitar que el virus permanezca activo por más tiempo y favorece los contagios en espacios cerrados.
Hasta ahora, ni la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni otras instancias sanitarias han emitido alertas internacionales. No obstante, es recomendable mantenerse atento a los síntomas y acudir a atención médica en caso de presentarlos.
La vacunación sigue siendo la herramienta más efectiva de prevención.
Fiebre alta de inicio repentino (superior a 38 °C)
Tos, generalmente seca
Dolor de cabeza
Dolores musculares y articulares
Dolor de garganta
Cansancio extremo
En algunos casos, náuseas, vómitos o diarrea, sobre todo en población infantil
Con información de: Reporte Indigo
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