Rahmanullah Lakanwal, un ciudadano afgano de 29 años, condujo su coche durante 42 horas de costa a costa de Estados Unidos con la intención de cometer un at4que. Recorrió los cerca de 4.500 kilómetros que separan Bellingham, la ciudad donde vivía con su mujer y sus cinco hijos, al norte de Seattle, y la capital, Washington D. C., con un revólver Smith & Wesson del calibre 357 con seis balas en la recámara.
Lakanwal es el hombre detenido por la Policía tras disparar y herir de gravedad a dos miembros de la Guardia Nacional de Virginia Occidental el miércoles por la tarde junto a la transitada estación de metro de Farragut West, próxima a la Casa Blanca. Ha sido acusado de posesión de arm4 de fuego y se le imputan tres cargos de agr3sión con intención de m4tar mientras estaba arm4do.
Las autoridades creen que Lakanwal actuó solo y viajó con un plan en la cabeza para lanzar el ataque. Era la víspera de Acción de Gracias, la festividad más popular del país. La capital bullía, miles de estadounidenses se preparaban para hacer las últimas compras. Eran las 14.15 cuando el sospechoso cruzó la esquina de la calle 17 con la calle I, una zona frecuentada por turistas y funcionarios federales, dada la proximidad con la Casa Blanca. Se encontró a un grupo de la Guardia Nacional, parte del despliegue de tropas ordenado por Donald Trump para combatir lo que considera la “emergencia crimin4l” de la capital.
Al ver a los militares, Lakanwal abrió fuego: un soldado recibió un disp4ro y cayó al suelo. El agr3sor se inclinó para volver a apretar el gatillo contra el militar abatido. Posteriormente, se giró para herir a otro miembro del ejército, antes de ser detenido tras un intercambio de disp4ros con otros guardias en el que resultó herido.
Sarah Beckstrom, de 20 años, y Andrew Wolfe, de 24, son los dos voluntarios de la Guardia Nacional que resultaron heridos en el tiroteo. Se encuentran en estado crítico en el hospital y aunque han superado las intervenciones quirúrgicas, su situación sigue siendo grave, según el relato que ha hecho la fiscal general del Distrito de Columbia, Jeanine Pirro, en una rueda de prensa junto al director del FBI, Kash Patel.
“Dos guardias uniformados fueron emboscados en un at4que descarado y dirigido, un pistolero solitario abrió fuego sin provocación, estilo emboscada”, describió Pirro, que no ha proporcionado detalles sobre los motivos del ataque a bocajarro contra los miembros de la Guardia Nacional. “Es demasiado pronto”, aseguró la fiscal ante las preguntas de los periodistas. “Estamos investigando diferentes áreas, pero no estamos listos para confirmarlo”, agregó. Pirro apostilló que el tiroteo ha sido considerado como un “ataque selectivo”. Patel describió el caso como una “investigación de terrorismo en curso”, sin ahondar en sus explicaciones.
Lakanwal, nacido en la provincia de Khost, en el sureste de Afganistán, fue colaborador de la CIA durante la época de la lucha contra los talibanes, según el relato de las autoridades. El director de la CIA, John Ratcliffe, confirmó que el detenido trabajó con una unidad militar aliada en Kandahar, durante la guerra de Estados Unidos en Afganistán. Ratcliffe no detalló el cometido que tenía Lakanwal en aquel periodo.
El sospechoso empezó a trabajar como guardia de seguridad en 2012 y poco después, ya en el ejército afgano, fue reclutado por la CIA para las operaciones coordinadas, según el relato de la agencia AP.
Varios medios estadounidenses explican que el detenido sirvió en Kandahar en las Unidades Cero controladas por la CIA, compañías del servicio de inteligencia afgano. Se trataba de fuerzas paramilitares integradas por militares afganos, pero controladas por la CIA, entrenadas para realizar incursiones nocturnas contra presuntos objetivos talibanes. Eran conocidas como escuadrones de la mu3rte por sus métodos crueles y despiadados y han sido acusadas de asesinatos generalizados de civiles por grupos de derechos humanos como Human Rights Watch.
Las Unidades Cero jugaron un papel clave en la precipitada retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán. Aseguraron los alrededores del aeropuerto de Kabul mientras los diplomáticos y los últimos miembros del ejército estadounidense abandonaban la ciudad en plena ofensiva de los talibanes por reconquistar el país.
El diario estadounidense señala que un amigo de la infancia del detenido reveló que padecía problemas de salud mental y que estaba traumatizado por las operaciones en las que participó en Afganistán. Insiste en que era inestable y fumaba marihu4na con frecuencia.
Con información de: El País
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