La mañana de este viernes 2 de enero un sismo de magnitud 6.5 con epicentro en Guerrero volvió a colocar a esa entidad —y a la Ciudad de México— en el centro de la conversación sísmica.
El movimiento, registrado a las 7:58 horas cerca de San Marcos, fue percibido en gran parte del país y activó alertas sobre un fenómeno largamente estudiado por especialistas: la Brecha de Guerrero.
De acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el tiempo transcurrido sin un evento mayor en esa zona incrementa la probabilidad de un sismo de gran magnitud, particularmente por su cercanía con el Valle de México.
La discusión no es nueva, pero el contexto sí. Guerrero concentra cerca del 25 por ciento de la sismicidad del país y es uno de los estados con mayor riesgo sísmico debido a la interacción constante entre la placa de Cocos y la de Norteamérica.
En ese escenario, la Brecha de Guerrero representa uno de los puntos de mayor atención científica.
El propio SSN ha advertido que, conforme pasa el tiempo sin un sismo mayor, la probabilidad de que ocurra uno aumenta, aunque subraya que no existe forma científica de predecir cuándo sucederá.
Con información de: El Financiero
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