Cuatro de los diez trabajadores mineros que fueron privados de su libertad el pasado 23 de enero en Concordia, Sinaloa, han sido identificados hasta este lunes entre el grupo de cadáveres que autoridades recuperaron de una fosa clandestina, el pasado 6 de febrero, en la comunidad El Verde, lugar en el que habrían sido asesinados por integrantes de una célula delincuencial que los raptó, cuando salían del campamento donde vivían, para dirigirse a su trabajo en los yacimientos minerales concesionados a la minera canadiense Vizsla Silver Corp.
Confirmaron lo anterior al periódico Debate, fuentes de la Fiscalía General de Justicia de Sinaloa, adscritos al Servicio Médico Forense de la ciudad de Mazatlán, instancia que coadyuva a la Fiscalía General de la República en las investigaciones que derivaron en la localización de una fosa clandestina con un número de cadáver3s no especificado por las autoridades, en la comunidad de El Verde, del municipio de Concordia.
Luego de su traslado a la SEMEFO de Mazatlán, ahora se sabe que tras las pruebas forenses de rigor, entre ellas las del ADN, se tiene la certeza de que son cuatro los diez mineros desap4recidos, quienes están localizados e identificados:
Antonio de la 0 Valdez de 36 años de edad, originario de Chihuahua, quien fungía como supervisor de medio ambiente; Ignacio Aurelio Salazar Flores de 40 años, de Zacatecas, geólogo; el también geólogo José Manuel Castañeda Hernández de 43 años, de Taxco, Guerrero y José Ángel Hernández Vélez, de 38 años, ingeniero industrial procedente de Zacatecas.
Se presume que en la fosa clandestina de El Verde, fueron localizados los cadáveres de los diez mineros raptados el 23 de enero, pero la FGR y la Fiscalía sinaloense, no confirmaron en ningún momento el número de cuerpos humanos ahí inhumados ilegalmente.
Incluso, hay versiones de madres buscadoras que acudieron hasta ese sitio, según la cual integrantes de la Guardia Nacional –que resguardaban las fosas clandestinas de El Verde-, les dijeron que en el sitio había “muchos cuerpos”, por lo que exigieron a las autoridades aclarar el número de víctimas en el lugar, sin obtener respuesta.
Por esa incertidumbre y falta de información oficial oportuna, ahora se ha alimentado la especulación de que, en aquel lugar, hay un “cementerio clandestino”.
Con información de: La Jornada
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