La 98 edición de los Premios Oscar llegó a su máxima esta noche, siendo “Una batalla tras otra” (One Battle after Another) la gran ganadora de la noche con seis estatuillas, entre ellas ‘Mejor Película’, seguida de “Pecadores” (Sinners) con cuatro, y “Frankenstein”, del director mexicano Guillermo Del Toro, con tres.

La ceremonia que se acerca a un siglo de reconocimientos por parte de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas (AMPAS, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, tuvo a Conan O’Brien, como presentador oficial, y una premiación que se repartió entre los filmes con mayores nominaciones, situación que se había dejado ver desde la entrega de los pasados Critics Choice Awards y Golden Globe Awards que suelen ser un termómetro de los Oscar.

“Una batalla tras otra” obtuvo ‘Mejor Director’ (Paul Thomas Anderson), ‘Mejor Actor’ (Leonardo Dicaprio, y el segundo para el actor), ‘Mejor Actor de Reparto (Sean Penn), ‘Mejor Actriz de Reparto’ (Teyana Taylor), y Mejor Banda Sonora Original (Johnny Greenwood); mientras que “Pecadores”alcanzó ‘Mejor Actor’ (Michael B. Jordan), ‘Mejor Guion Original’ (Ryan Coogler), ‘Mejor Fotografía’ (Automn Durald Askapaw), y ‘Mejor Banda Sonora (Ludwig Goransson).

Mención aparte fue “Frankestein”, de Guillermo del Toro, que obtuvo tres de nueve nominaciones, ganando lo que para muchos son las estatuillas más artísticas detrás de cámaras: Mejor Maquillaje y Peinado (Mike Hill, Jordan Samuel y Cliona Furey), Mejor Diseño de Vestuario (Kate Hawley) y Mejor Diseño de Producción (Tamara Deverrel y Shane Vieau).

Esas tres cintas tenían las mayores nominaciones, aunque las sorpresas fueron los actores/actrices que ganaron esta edición, destacando a Michael B. Jordan como ‘Mejor Actor’ y Jessie Buckley como ‘Mejor Actriz’ por ‘Hamnet’.

El primero desplazó a Timothee Chalamet en ‘Marty Supreme’, uno de los grandes favoritos hasta antes de que la semana pasada denostara la valía de artes tan antiguas como actuales, poderosas e incluso base del cine, como el ballet y el teatro. Al actor franco-estadounidense de 30 años le costó, posiblemente, el Oscar.

En el caso de Buckley, quien obtuvo el premio a «Mejor Actriz”, la estatuilla sirvió para encumbrar a uno de los grandes descubrimientos en Hollywood, la histrionisa de origen irlandés obtuvo el papel femenino más codiciado, y con todos los méritos, pues la actriz realizó un gran papel sobre la mujer y la maternidad en una historia de semificción en torno a la vida de un tal William Shakespeare, un hombre de teatro, disciplina madre del cine, por si le faltó algún reclamo a Chalamet.

Con información de: Proceso

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