Israel bombardeó ayer el enorme yacimiento de gas de South Pars en Irán, el más grande del mundo y que es compartido con Qatar al otro lado del golfo Pérsico, a lo que la república islámica reviró con ataques a instalaciones energéticas de esa nación, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos (EAU).
Riad replicó que se reserva el derecho a “acciones militares”; Doha acusó que Teherán “ha traspasado todas las líneas rojas al atacar a la población, infraestructuras civiles e instalaciones vitales”, y aseveró que las represalias iraníes constituyen una “amenaza directa a su seguridad nacional”, mientras en Abu Dhabi fueron cerradas las instalaciones de gas.
Los países del golfo Pérsico advirtieron que el bombardeo al yacimiento pone en riesgo la seguridad energética mundial.
La prensa israelí informó que el ataque contra South Pars fue ejecutado por el ejército de Israel, con el consentimiento de Estados Unidos. El mando castrense de Tel Aviv no respondió de inmediato a las solicitudes de comentarios, señalo Reuters.
Al cierre de esta edición, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que “desconocía por completo este ataque, que Qatar no estaba involucrado de ninguna manera y que no tenía idea de que iba a ocurrir”.
Con información de: La Jornada
+ There are no comments
Add yours