El sistema bancario y no bancario de México se encuentra “mucho más sólido” que hace un año en temas de prevención de financiamiento a actividades ilícitas. Se reforzaron los controles y se viró a una estrategia “proactiva” por parte de la Unidad de Inteligencia Financiera, la cual se encuentra en conversación continua con las autoridades de Estados Unidos, enfatizó Édgar Amador Zamora, secretario de Hacienda y Crédito Público, a consulta sobre lo realizado en la materia luego de las acusaciones de lavado de dinero hechas por el Tesoro estadunidense en 2025.
En una conversación que arrancó con el contexto internacional –y el repunte de los precios del petróleo por el conflicto en Medio Oriente–, Amador Zamora aseguró que, en el escenario actual, el gobierno federal tiene la capacidad de absorber el impacto de un incremento en elcosto de los combustibles y que en el balance público el efecto sea neutro. “Va a depender mucho de la magnitud, de la variabilidad de los precios, de la capacidad de producción doméstica, pero los mercados de futuros marcan algunos meses y creo que dentro de ese horizonte estamos confiados en tener un impacto neutral en las finanzas públicas”.
En entrevista con La Jornada, el funcionario –que se encuentra al centro de las negociaciones con el sistema financiero para impulsar la inyección de 5.6 billones de pesos al Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar– apuntó que en este segundo año de la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo el énfasis es levantar todas las herramientas para que la economía crezca más, al tiempo que se profundiza la inclusión financiera como una manera de seguir reduciendo los niveles de pobreza.
Más allá de la incertidumbre global, en la conversación que tuvo lugar el último día de la 89 Convención Bancaria, el titular de Hacienda destacó los acuerdos alcanzados con los banqueros para llevar a acciones concretas el plan de infraestructura presentado en febrero por la Presidenta, así como los compromisos del sector para elevar en este sexenio el financiamiento de 38 por ciento del producto interno bruto (PIB) a 45 por ciento, además de acompañar una digitalización que, específicamente, significa que “las comisiones van a bajar por primera vez en la historia”.
En ese punto, el secretario de Hacienda expuso cómo lo digital marca la agenda de la política pública este 2026. Detalló que se va a empezar por el acceso al sistema universal, mediante la digitalización de expedientes y trámites, y de ahí se va a ampliar a los pagos y el crédito.
“Los beneficios de digitalizarse son muchos y múltiples. El acceso al crédito, el que tengas la capacidad de construir un historial crediticio, pesa mucho más que cualquier afectación (de la que hubiera riesgo). La fiscalización corre, en tanto, por otra vía, no deberían explicarse el uno al otro”, zanjó.
Detrás de la digitalización, expuso, y de ofrecer servicios financieros más económicos a la población, subyace la tarea del profundizar la salida de más de 13 millones de mexicanos de la pobreza. “La estrategia de los programas Bienestar (del sexenio pasado) se tradujo también en inclusión financiera. Entonces, vamos a profundizar por ahí”, acentuó el secretario.
Comparó los datos de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera 2021 y 2024 –cuando el porcentaje de población con al menos un producto financiero pasó de 67.8 por ciento a 76.5 por ciento–: “buena parte del brinco que dimos fue con el Banco del Bienestar. Creo que eso no lo hemos comentado lo suficiente. La inclusión financiera y la reducción de la pobreza van juntos”.
Con información de: La Jornada
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