«El mundo actual dista mucho de ser pacífico, lo que hace que la paz sea aún más valiosa», subraya en su discurso de apertura el presidente de China, Xi Jinping, durante la visita a Pekín de Cheng Li-wun, líder del opositor partido Kuomintang (KMT) de Taiwán.

«Los líderes de ambos partidos se reúnen hoy para salvaguardar la paz de nuestro hogar común y para promover el desarrollo pacífico de las relaciones entre China y Taiwán», agrega el líder del Partido Comunista Chino.

Cheng replicó que ambas partes deberían buscar soluciones institucionales para prevenir la guerra y «convertir así el estrecho de Taiwán en un modelo para la paz mundial y la resolución de conflictos».

Tanto Xi como Cheng reiteraron su oposición a la independencia de Taiwán, aunque ninguno de los dos mencionó explícitamente la unificación.

Consultado por DW, Michael Cunningham, investigador principal del Stimson Center, opina que son declaraciones rutinarias. «No hubo nada que supusiera una amenaza directa para Taiwán, ni que indicara ninguna presión temporal para la unificación», señala.

«Básicamente, así es como ellos (China) lo ven: algún día Taiwán estará gobernado por Pekín, y no parece que sientan ninguna presión para acelerar el proceso, ya que es algo que creen que va a suceder», añade.

Con información de: DW

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