El desgarrador accidente de Alex Márquez este domingo en el GP de Catalunya y el posterior arrastrón de Johann Zarco ha vuelto a abrir un debate recurrente en el seno del ‘paddock’ de MotoGP. ¿Dónde está el límite y cuándo debería parar el espectáculo? Aunque la jornada terminó con buenas noticias y relativamente bien, visto lo visto y dadas las circunstancias, varios pilotos mostraron su indignación con la dirección del campeonato, incluso consigo mismos, por la decisión de reiniciar la carrera después de vivir en cuestión de media hora dos banderas rojas.
Cuando se quitaron por fin el casco, hubo incluso llantos como el del ganador de la prueba, un Fabio Di Giannantonio que reivindicó que son pilotos, por supuesto, pero por encima de todo personas. “Somos pilotos, pero también seres humanos. Nunca es fácil decidir en estas circunstancias. Por fortuna todos estamos relativamente bien”, convino el italiano del VR46. Él mismo se salvó de peores consecuencias cuando esquivó de milagro una de las ruedas que salieron disparadas de la moto de Márquez durante el accidente que ensombreció el gran premio. “Son momentos en que las emociones te superan. Por eso me salió llorar. Sientes tanta adrenalina, estás arriba del todo, y luego, de repente, te entra el bajón por todo lo vivido. No es nada fácil balancear tantos sentimientos”, ahondaba.
Efectivamente, los pilotos apenas se enteraron de que sus compañeros estaban fuera de peligro cuando se disponían a salir de nuevo a pista tras la primera bandera roja. El campeonato, siguiendo la metodología habitual en estos casos, se limitó a comunicar que Márquez estaba consciente después del tremendo trompazo. Ya el año pasado hubo un fuerte debate entorno a la información que reciben corredores y equipos en estas situaciones tras el incidente de Jose Antonio Rueda y Noah Dettwiler en el GP de Malasia.
La reunión de los viernes entre pilotos y la dirección deportiva del campeonato, que lleva semanas en el foco por la falta de asistencia de algunos de los corredores, es el único altavoz que tiene actualmente los corredores para dar a conocer su opinión. No es, sin embargo, ningún órgano oficial ni las decisiones que se toman son vinculantes. Desde hace años, los protagonistas intentan sin éxito formar un sindicato para defender su posición de forma consistente y uniforme, pero la idea ha fracasado varias veces en la orilla. “Hay que ir a las comisiones, movernos en una dirección única. Si algo no está bien, habría que decirlo todos a una”, incidía Bagnaia.
Además de criticar la dirección del campeonato, varios campeones se dieron un toque a sí mismos tras lo sucedido. “Yo soy un mandado, sé que aquí lo que prevalece es el show, y el espectáculo tiene que continuar… pero yo creo que deberíamos hacer una reflexión todos juntos. Hoy deberíamos haber parado el gran premio”, concluía el madrileño Jorge Martín, campeón del mundo en 2024.
Con información de: El País
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