Frente al parque Revolución más conocido como Parque Rojo, uno de los espacios más emblemáticos para la protesta social en Guadalajara, un pequeño negocio decidió declararse “antimundialista” y rechazar el modelo comercial que rodea al torneo mundial de futbol.

El bar Rojo Pete, que está por cumplir 11 años de operación, anunció que no transmitirá ningún partido del torneo al considerar que las condiciones impuestas para la exhibición de los encuentros favorecen a las grandes corporaciones y excluyen a los pequeños comercios.

Pedro Quintero, propietario del establecimiento, explicó que la decisión responde tanto a los elevados costos exigidos para transmitir los partidos de manera legal como a una crítica hacia la privatización y el elitismo que, a su juicio, rodean al futbol profesional.

De acuerdo con Quintero, tras investigar los requisitos para transmitir el torneo, la empresa poseedora de los derechos de transmisión en México les presentó una cotización de más de 25 mil pesos, calculada con base en el número de mesas y televisores del local.

“Estuvimos investigando cuánto nos salía transmitir legalmente todos los partidos y la compañía que tiene los derechos nos hizo un presupuesto de alrededor de 26 mil pesos. Después nos dijeron que, por ser un lugar comercial, tampoco podíamos transmitir los partidos de televisión abierta, aunque fuera señal pública. Entonces dijimos: ‘¿Saben qué? Mejor no vamos a transmitir ningún partido’. También es una forma de protesta por lo voraz que es ahorita la industria”, manifestó.

Ante esta situación, el establecimiento contempló la posibilidad de sintonizar únicamente los partidos transmitidos por televisión abierta. Sin embargo, las restricciones vigentes impiden que los negocios proyecten incluso señales abiertas sin autorización para uso comercial.

“Lo que están buscando es prácticamente lo económico todas las cadenas que tienen los derechos”, señaló Quintero, quien calificó de “voraz” el esquema de comercialización del torneo.

El comerciante sostuvo que el futbol se ha vuelto cada vez más elitista, con boletos para los estadios fuera del alcance de la mayoría de la población y servicios de transmisión de paga que representan un gasto adicional para millones de hogares.

La decisión fue acompañada por un posicionamiento en el que el establecimiento se declaró “Zona Libre del Mundial” y anunció que mantendrá las pantallas apagadas durante toda la competencia. En el mensaje, acusó que alrededor del torneo existen condiciones comerciales impuestas alrededor del torneo afectan a los pequeños negocios.

“Apagamos las pantallas oficiales y encendemos la verdadera resistencia local”, señaló el bar, que afirmó que mantendrá esta postura mientras no existan condiciones más justas para los comercios independientes.

El dueño del negocio aseguró que asumió esta postura por convicción, ya que se trata de un establecimiento que se maneja con una política de precios justos.

Con información de: Proceso

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