La carrera de Marc Cucurella es una de las más interesantes del fútbol español. El futbolista de Alella salió como tantos otros del FC Barcelona al frío de los clubes humildes, quizá con el lejano sueño de un regreso, con todo por demostrar. Sus entrenadores y compañeros coinciden en destacar que trabaja duro, que es un superdotado físico y mental en el terreno de juego. Pero con eso no basta en un deporte en el que la suerte o la toma de las decisiones pueden marcar una enorme diferencia.
En muchas de las entrevistas que ha concedido puede trascender un Cucurella gamberro, divertido, o bien tierno y emocionado cuando habla de su familia, principalmente de uno de sus hijos. Cuando lo hace de fútbol, se pone serio. Recientemente repasó probablemente el episodio más trascendente de su trayectoria, cuando tuvo que tomar una decisión que le alejaba de España y también de la certidumbre, pero le devolvía al lateral, la posición en la que mejor se desenvuelve.
Cucurella se formó en el Espanyol y el Barcelona, con el que apenas disputó un partido, de Copa del Rey, en 2017. La temporada 2018-2019 la pasó cedido en el Eibar y la 2019-2020 en el Getafe, que le contrató. En 2021 dio el salto a la Premier, al humilde pero prometedor Brighton. En 2022 le ficha el Chelsea, con el que en 2025 gana el Mundial de Clubes. Es en este periodo, en 2024, cuando Luis de la Fuente le empieza a convocar con España, por el lesionado José Gayà. Es nuevo jugador del Real Madrid.
En el videopodcast La estrella que nos une, Cucurella mantiene una interesante conversación con otro campeón del mundo, este de 2010, Joan Capdevila. Cuenta Marc que el momento que marcó un antes y un después le vino en Getafe, en una reunión que marcaría su futuro: “Estaba un poco estancado, creo. Podía dar un buen rendimiento, eran mis primeros años en Primera y tenía esa energía, pero ya llegó un momento en el que dejé de ser ‘joven promesa’ y me senté con mis agentes”.
Cucurella recuerda así aquel día: “Me dijeron que tenía dos opciones, ser un jugador normal jugando en esa posición o buscar una opción para jugar de lateral, donde podía sacar mi mayor potencial, y llegar a ser un jugador top”. Se presentó entonces la posibilidad del Brighton. “Yo no tenía mucha convicción -dice- porque estaba muy a gusto en Madrid, la familia aquí bien y era como ‘estoy jugando titular y me voy a un equipo de la Premier que su objetivo como el del Getafe, ¿no? Luchar por la salvación’.
Allí que fue: “Sobre todo Aleix -Aleix Piqué, representante-, que lleva conmigo desde pequeño, me decía ‘qué bien que juega el Brighton, encajarías’. A mí no me transmitía nada ni lo conocía casi, pero le tengo mucha fe -a Aleix- y dije ‘venga, vamos’. Sabíamos que allí -Inglaterra- hay un mercado interno muy bueno, que de un equipo pasas a otro y tal, fue un poco por eso. Y tuve la suerte de que todo fue rodado. Bueno, el primer partido fue fatal. Me cambiaron y ganamos, imagínate. Yo estaba hundido”.
Con información de: Infobae
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