El día que el magistrado Julio Antonio Gómez Rodríguez murió en una riña en un bar de León, sus compañeros lo estaban esperando para atender una sesión extraordinaria urgente para resolver tres quejas.

La sesión extraordinaria comenzó puntual el lunes 27 de julio a las 13:25 horas. Faltaba uno de los tres magistrados. Julio Antonio Gómez Rodríguez había muerto horas antes.

Los tribunales estaban de vacaciones. Jueces y magistrados no se encontraban en las oficinas, pero en Guanajuato se debían resolver ese mismo lunes tres asuntos urgentes. De guardia estaban la magistrada presidenta Ariadna Enríquez Van Der Kam y los magistrados Mario Alberto Domínguez Trejo y Julio Antonio Gómez Rodríguez.

La sesión comenzó entre gestos serios y de preocupación. El secretario Ángel Godínez Saúl Silvestre dio a conocer cómo se integraría la sesión urgente de ese día y anunció la ausencia del magistrado Julio Antonio Gómez Rodríguez.

“Se da cuenta, magistrada, con la integración de la licenciada Claudia Alonso en sustitución del magistrado Julio Antonio Gómez Rodríguez; asimismo, por una cuestión extraordinaria se ha designado por parte del… pleno”, terminó la oración el magistrado Mario Alberto Domínguez Trejo.

Después de unos momentos de pausas y frases inconclusas, el secretario pidió permiso. Apagó su cámara y su micrófono. Regresó segundos después.

Él ya sabía cuál era la cuestión extraordinaria por la que no había asistido el magistrado Julio Antonio Gómez Rodríguez.

Con información de: La Silla Rota

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