El Consejo de Seguridad de la ONU dio este jueves el primer paso en la elección de su próximo secretario general con una votación exploratoria destinada a evaluar el nivel de respaldo de los siete candidatos que aspiran a reemplazar a António Guterres a partir del 1 de enero de 2027.

Aunque la consulta no define el resultado, marca el inicio formal de un proceso que suele extenderse durante varios meses y en el que los cinco miembros permanentes del órgano tienen un papel determinante. En paralelo, Estados Unidos dejó clara su expectativa de que el futuro líder impulse una transformación estructural de la organización.

La primera ronda se desarrolló a puerta cerrada en la sede de la ONU en Nueva York. Los 15 integrantes del Consejo recibieron una papeleta para expresar, de manera confidencial, si recomiendan, desaconsejan o no tienen opinión sobre cada uno de los postulantes. El mecanismo, conocido como straw poll, sirve para identificar qué candidaturas reúnen mayores posibilidades antes de las votaciones decisivas.

A diferencia de las etapas finales del proceso, esta consulta no es vinculante y sus resultados permanecen reservados. Los candidatos conocerán posteriormente la evaluación obtenida a través de los gobiernos que presentaron oficialmente sus nominaciones.

Tras finalizar la reunión, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, afirmó que el comienzo de la selección representa un momento relevante para la organización, aunque evitó revelar cualquier dato sobre el desarrollo de la votación. “Creo que es notable y bueno que el proceso ya esté en marcha”, declaró ante los periodistas.

El representante estadounidense aprovechó además la ocasión para fijar la posición de Washington respecto al perfil que considera necesario para dirigir la ONU durante los próximos años. Según explicó, el organismo necesita modernizar su funcionamiento y concentrar más recursos en las operaciones sobre el terreno.

“Necesitamos menos sede central, más presencia sobre el terreno (…) Menos gente aquí y más gente allá, sobre el terreno”, sostuvo Waltz, al reclamar una institución “más ágil y adecuada a su propósito”.

Las declaraciones reflejan una de las prioridades de Estados Unidos en el debate sobre el futuro de la organización: reducir la burocracia administrativa y fortalecer la capacidad de respuesta en los países donde Naciones Unidas desarrolla misiones humanitarias, de paz o de asistencia.

En esta primera fase participan varios candidatos procedentes de distintas regiones, aunque América Latina concentra la mayoría de las postulaciones. Compiten la ex presidenta chilena Michelle Bachelet; el director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, el argentino Rafael Grossi; la ex canciller ecuatoriana María Fernanda Espinosa; la secretaria general de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo, la costarricense Rebeca Grynspan; la canciller de Guyana, Carolyn Rodrigues-Birkett; el ex presidente de Senegal Macky Sall; y el diplomático ugandés Olara Otunnu.

Con información de: Infobae

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