Taiwán dio a conocer las principales características del Strong Bow, un nuevo interceptor antimisiles desarrollado dentro de la isla que aspira a convertirse en uno de los componentes centrales de su defensa frente a un eventual ataque del régimen de China.
El sistema, conocido oficialmente como Chiang Kung o Tien Kung IV, combina un misil de alta velocidad con radares avanzados y plataformas móviles y está diseñado para actuar antes de que los proyectiles enemigos alcancen las capas inferiores de protección.
El Gobierno de William Lai necesita conseguir autorización para financiar su fabricación en serie después de que el proyecto quedara fuera del paquete extraordinario de defensa aprobado por el Parlamento en mayo. El Ministerio de Defensa pretende solicitar 36.100 millones de dólares taiwaneses, unos 1.130 millones de dólares, para producir dos sistemas completos y al menos 128 interceptores.
El desarrollo está a cargo del Instituto Nacional de Ciencia y Tecnología Chung-Shan (NCSIST, por sus siglas en inglés), organismo estatal que concentra buena parte de la investigación tecnológica militar taiwanesa. El instituto confirmó que el Strong Bow ya superó las evaluaciones operativas, por lo que el siguiente paso es pasar de la fase de desarrollo a una producción que permita desplegarlo en las unidades de defensa aérea.
Una de las principales diferencias respecto de los sistemas que Taiwán ya utiliza es la altura a la que puede operar. El Strong Bow está concebido para interceptar misiles balísticos a unos 70 kilómetros de altitud, un nivel superior al alcanzado por el Tien Kung III, que llega aproximadamente a 45 kilómetros.
Esa característica le permite asumir una función que actualmente no cubren de la misma manera las defensas taiwanesas existentes. El objetivo es detectar una amenaza mientras todavía se encuentra en una fase relativamente temprana de su trayectoria y disponer de más espacio y tiempo para intentar destruirla.
El interceptor utiliza un propulsor sólido de dos etapas y puede alcanzar velocidades hipersónicas. Para controlar su trayectoria en las zonas de gran altitud, donde la atmósfera es mucho menos densa, incorpora un mecanismo de control del vector de empuje.
La secuencia de guiado también cambia a medida que el misil se aproxima al blanco. Primero utiliza navegación inercial y recibe actualizaciones procedentes del sistema de radar. En la etapa final entra en funcionamiento un buscador activo instalado en el propio interceptor, que permite realizar el ataque contra el objetivo.
El conjunto incluye además una ojiva de fragmentación de alto explosivo. Los misiles son lanzados verticalmente desde vehículos móviles que transportan cuatro unidades cada uno.
Con información de: Infobae
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