La Agencia Brasileña de Inteligencia (ABIN) ha alertado al Gobierno de un nivel «crítico» de la escalada de presión de Estados Unidos e incluso de una posible injerencia de Washington en las elecciones presidenciales previstas para el próximo 4 de octubre.
El informe sobre «amenazas al proceso electoral de 2026» señala que el presidente estadunidense, Donald Trump, quiere apoyar a gobiernos conservadores y reorientar la política exterior de los países latinoamericanos para arrebatar así a China «activos estratégicos y riquezas naturales».
El documento se refiere a una posible influencia e interferencia de Estados Unidos, una «tendencia de escalada de la presión sobre Brasil». «La reafirmación de la hegemonía de Estados Unidos en América Latina es la prioridad del segundo Gobierno de (Donald) Trump», señala citando documentos estratégicos estadounidenses divulgados entre noviembre de 2025 y mayo de 2026.
En concreto cita como objetivos de Trump la «reducción de la influencia de las potencias rivales» en América Latina, en particular China, y evitar que accedan a activos estratégicos, riquezas naturales e infraestructuras de la región. Pretenden así favorecer el «control directo o indirecto del Gobierno de Estados Unidos o a través de capital privado estadounidense».
En el caso concreto de Brasil, destaca que tiene el Gobierno «con mayor disposición política y medios para defender su autonomía estratégica ante las presiones estadounidenses». Sin embargo, desde mayo constata «una tendencia de escalada de la presión» con las sanciones impuestas en julio a dos brasileños y tres empresas con sede en Brasil y una con sede en Portugal por supuestos vínculos con el grupo criminal Primer Comando de la Capital (PCC).
La aprobación de estas sanciones pueden «inducir a agentes económicos nacionales e internacionales a adoptar conductas preventivas basadas en el riesgo reputacional, acceso al sistema financiero estadounidense o imposición de sanciones secundarias».
En particular menciona al secretario de Estado y asesor de Seguridad Nacional de Trump, Marco Rubio, alegando que fue éste quien «atribuyó al presidente brasileño la responsabilidad de la imposición de aranceles» a productos brasileños con el argumento de que «Brasil no negoció de buena fé». Ya en octubre de 2025 el Gobierno de Trump instó a Brasil a permitir que «disidentes políticos» pudieran participar en las elecciones.
La ABIN remitió el texto a la Presidencia brasileña y también al Ministerio de Justicia y al Tribunal Supremo Electoral a finales del mes de agosto.
Con información de: La Jornada
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