Con más de dos semanas de protestas en las calles de miles de trabajadores activos y jubilados del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) que, entre otras demandas, exigen su salida de la secretaría general del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS), Rafael Olivos Hernández es claro: si se reúnen las dos terceras partes de los 475 mil trabajadores para llamar a un congreso nacional extraordinario y hacer la solicitud como lo marca el Estatuto, “la verdad es que ahí sí renuncio”.
En entrevista con Proceso, el líder sindical defiende su permanencia al frente de uno de los sindicatos más grandes e importantes del país, cuestiona la representatividad de quienes piden su cabeza y niega represalias en su contra; además, reta a comprobar alguna falta grave contra los trabajadores y acusa politización desde diferentes frentes para dañarlo no sólo a él, sino al IMSS y al mismo gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo.
Para Rafael Olivos la ola de protestas recientes de trabajadores del IMSS se debe, principalmente, a un tema político. “Estamos en una etapa ya muy electoral en el país. Nosotros como sindicato hemos sido, a lo largo de nuestra historia, un sindicato que, dado las características de la institución, tiene que negociar con el partido que esté en el gobierno”. Durante años fue el PRI, dos periodos el PAN, regresó el PRI y van dos periodos con Morena, cuenta.
“Un sindicato de 475 mil personas en una institución que atiende a 77 millones de derechohabientes puede considerarse siempre un espacio para polarizar, para polemizar. No descarto que haya una situación política de estos intereses”. Y recuerda cómo fue corrido a gritos el presidente nacional del PAN, Jorge Romero, el jueves 21, cuando fue al plantón que trabajadores tienen en las oficinas centrales del IMSS, en Paseo de la Reforma.
Agrega que hay un “grupo de jubilados muy inconformes” porque desde 2015 no les han devuelto el fondo de cesantía y vejez que aparece en las Afores y que quieren recuperar ese monto que, en muchos de los casos, suma hasta 800 mil pesos. Por otro lado, sigue, está un grupo generacional que ingresó al IMSS a partir de 2008 y que, por las reformas a la Ley del Seguro Social lo tuvieron que hacer por vía de cuentas individuales. “Esos dos focos inciden de manera importante en esta rebeldía, en este muy justo anhelo de tener una forma diferente de retiro y lo manifiestan en sus expresiones de regreso en el RJP (Régimen de Jubilaciones y Pensiones), una pensión digna”.
Resalta: “Somos la primera dirigencia en la historia de este sindicato, de 2008 para acá, que ha construido un mecanismo complementario para el retiro de nuestros compañeros. Es el mejor modelo de retiro para los trabajadores de este país porque tenemos 15% de aportación del trabajador para 2030, 15% de aportación de cuota obrero patronal y 5% de cuando se concluye en 2028. Es decir, habrá 35% de aportación para las cuentas de retiro de los trabajadores”.
Aclara que la descalificación en su contra no comenzó tanto por el 6.8% de aumento salarial global, sino por la idea de que “ahora le están dando dinero a las Afores”. Eso, dice, “es una rotunda falsedad” y acusa que “se politiza la buena intención de seguir mejorando el retiro de los compañeros”. También reconoce que no ha sido bien recibida la explicación “sobre la inviabilidad financiera de recuperar un régimen de jubilación y beneficios y pensiones”. Y advierte que esa situación “atizó la llama”. Asegura que, en la más reciente revisión salarial, “la queja no era tanto el monto del incremento, sino que se había regalado dinero a las Afores”.
Luego, sin decir nombres, señala: “Se sumaron otros compañeros que ya habían politizado en otras épocas del instituto… fueron candidatos de otros partidos políticos. Y no es el propósito descalificar, sólo una referencia clara de cómo se han movido algunos de nuestros compañeros que están haciendo mucha presencia física en estas manifestaciones”.
Con información de: Proceso
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